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Así funciona el engranaje para trasladar una compañía chilena a Silicon Valley

29 enero 2018

El proceso legal tiene un costo que oscila entre los US$ 5 mil y los US$ 15 mil y se recomienda establecer la matriz de la compañía en Estados Unidos, para que sea más sencillo recibir inversiones. 

Conquistar Silicon Valley, el sueño de muchos emprendedores chilenos, está dejando de ser eso para empezar a convertirse en una realidad. El camino está lleno de desafíos y requiere de un complejo engranaje que debe quedar bien aceitado desde Chile.

Así lo explica David Raynor, fundador de Accelerate Legal, firma de asesoría y estrategia legal para startups , ubicada en San Francisco y que ha ayudado a chilenas como Lab4U, TeArt y Scopix a dar el gran salto a Estados Unidos.

De acuerdo con su experiencia, lo primero que debe hacer un emprendedor que aspira a abrir operaciones en el mercado más icónico del mundo es tener claro lo que quiere lograr al instalarse en Silicon Valley y cuáles son los pasos necesarios para conseguirlo. “Aunque las oportunidades son increíbles, no están entregando inversiones a cualquiera, y la competencia para desarrollar colaboraciones a veces es intensa. Hay que saber qué tipo de producto o éxito comercial les va a abrir puertas y ponerse en buena posición para lograrlo antes de intentarlo. El gasto de tiempo y costos para atraer inversión, socios o clientes en ese mercado cuando no están listos, es una pérdida que puede ser insoportable”, explica.

En esa misma senda, Raynor también recomienda cultivar redes profesionales antes de llegar. “Enfocar los esfuerzos en viajes antes de mudarse es lo más recomendable. Para un emprendedor tecnológico, Silicon Valley se puede sentir como el paraíso, y muchos han llegado después de una sola visita – ¡peor, incluso, una visita al festival Burning Man!- inmediatamente listos para comenzar el proceso de instalación en la área de la bahía. Pero vivir y establecer el negocio ahí tiene costos muy altos, y es mejor tratar de abrir puertas en visitas y por correo electrónico para tener una buena red y aprendizajes antes de aterrizar”, dice el abogado, agregando que una buena alternativa puede ser asociarse con aceleradoras como Y Combinator y 500 Startups.

Dicho eso, Raynor comenta que, en general, las compañías chilenas que le ha tocado asesorar llegan a EE.UU. con un nivel de desarrollo bastante similar al de la “competencia” local, pero, además, con algún tipo de ventaja relacionada con su origen chileno. “Lo que hemos visto es que los emprendedores que demuestran los mejores resultados son los que aprovechan sus ventajas, y para las compañías chilenas muchas veces eso significa las ventajas que ofrece Chile. En Silicon Valley los costos son increíblemente altos y hay bastante competencia para atraer ingenieros tecnológicos. Por eso muchas startups usan desarrolladores de software localizados en países con trabajadores educados, pero a un costo más bajo. Los emprendedores chilenos están bien posicionados para tomar ventaja de sus trabajadores y, al mismo tiempo, integrarse en el ámbito de los clientes, socios e inversores que ofrece Silicon Valley”, asegura.

El primer paso

Mucho antes de pensar siquiera en migrar a EE.UU., es necesario tener bien estructurada la compañía en Chile y es en ese momento en el que juegan un rol esencial los abogados locales. Uno de ellos es Pablo Acevedo, socio de Flores y Asociados, quien lleva varios años asesorando a startups chilenas en sus traslados a Silicon Valley. “Nosotros ayudamos en la coordinación con los abogados de EE.UU. con quienes trabajamos, para efectos de generar eficiencias en los procesos: que los gastos en constitución social se vayan haciendo de manera razonable, programar los primeros pasos respecto a generar los contratos básicos a tener con los clientes, eventualmente sugerir reuniones con inversionistas u otras empresas y emprendedores que están en rubros similares para generar redes”, explica Acevedo.

Según su recomendación, las compañías que quieran emigrar deben hacerlo una vez que tengan un modelo de negocios validado, un piloto en marcha y probado, y un equipo de trabajo comprometido en Chile. “No creemos recomendable que el salto sea para desarrollar, y menos si no se tiene claro cuál es el plan. Dar un salto muy anticipado, generalmente repercutirá en gastos de recursos innecesarios, falta de interés de potenciales clientes (por la falta de madurez del producto) y falta de interés del inversionista”, agrega.

En términos prácticos, el arribo a Estados Unidos pasa por constituir una empresa en ese país, una fase que algunos llaman “incorporar”, debido a la traducción literal de la palabra en inglés. “Dicha constitución se realiza acogiéndose a la legislación del estado de Delaware, por la certeza que otorga a socios y terceros respecto de su estatuto jurídico, lo cual es indistinto del lugar físico donde se abran las oficinas”, asegura Pablo Acevedo.

El abogado dice que inicialmente la constitución se realiza con los mismos socios chilenos o con el socio que se va a ir a EE.UU., donde se busca en el corto plazo que la sociedad en ese país quede como matriz y dueña del 100% de las acciones de la sociedad chilena, y que los fundadores queden como socios de la empresa en EE.UU., que es donde pretenden recibir la inversión. “Esto es de interés principalmente de los inversionistas, que querrán invertir en la sociedad en EE.UU. Así, las futuras rondas de inversión (incluso en Chile) van a la empresa matriz en ese país”, explica.

Con experiencia en el proceso de internacionalización de compañías -como es el caso de Levita Magnetics-, el abogado y socio de FEN Ventures Cristóbal Silva reconoce que si bien no hay una regla general, muchas de las empresas que deciden instalarse en Silicon Valley, lo hacen porque intentan atraer a un inversionista de ese mercado. “De esta forma, muchas startups que ven que sus siguientes rondas de financiamiento -o potenciales exits – van a ser de fondos o empresas extranjeras mueven sus operaciones a EE.UU., con el objetivo de incrementar sus posibilidades de éxito. En general, me parece que no es algo que debiera hacerse hasta no tener un producto lanzado y cierta tracción local, de forma de mantener los costos bajos en las etapas iniciales”, dice Silva.

En relación con los costos, estos son tan variables como el nivel de asesoría que se requiera. En términos prácticos, los gastos legales de mover las operaciones a EE.UU. deberían estar entre los US$ 5.000 y los US$ 15.000, dependiendo de la complejidad de la estructura legal en Chile. “Además, hay algunos costos anuales asociados, relativos a impuestos, tasas y gastos contables”, señala Cristóbal Silva.

Junto con eso, también existe la posibilidad de constituir una empresa por internet -tal como sucede en Chile-, lo que reduce considerablemente los costos. Sin embargo, la mayoría de los emprendedores locales prefiere contactar a un estudio, muchos de los cuales cuentan con programas especiales para startups y que, incluso, otorgan créditos que son pagados cuando la compañía recibe una inversión.

Delaware

Debido a la certeza que otorga a socios y terceros respecto de su estatuto jurídico, se recomienda incorporar la compañía bajo las leyes del estado de Delaware.

Fuente: Economía y Negocios El Mercurio

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